¿Qué son los FabLabs y Makerspaces?

 

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El año pasado tuve la oportunidad de participar en un foro sobre emprendimientos en el Massachusettes Institute of Technology (MIT) y visité el MIT Media Lab, dirigido por Joi Ito. Éste es un espacio de experimentación de donde salen grandes innovaciones, y donde surgieron los FabLabs, o laboratorios de fabricación, que ya tienen presencia en 35 países. Allí los estudiantes cuentan con recursos casi ilimitados para prototipar y desarrollar sus inventos. Es un lugar mágico para personas con gran imaginación.  En aquel momento quedé flechado y entendí que este tipo de espacios es indispensable para mover los emprendimientos tecnológicos en nuestra región.

Pero no todo se reduce al MIT. En esencia los FabLabs son lo mismo que los Makerspaces, que sería el término más genérico. Éstos espacios tienen origen en los hackerspaces, lugares donde se puede crear de todo usando la tecnología. Éstos últimos ya existían en Alemania en los ’90, y su ejemplo más conocido es C-base, pero tenían unos recursos limitados Sin embargo, en el 2006 surgió Metalab, en Viena, con un nuevo modelo de financiamiento, y nació Hackerspaces.org. A partir de entonces se han creado más de 1000 hackerspaces, y el concepto ha ido evolucionando hasta el de Makerspace, influenciado por la revista Make, y sus Maker Faires.

Uno de los objetivos principales de los hackerspaces era compartir recursos, conocimiento y crear. Funcionaba por que se daban dinámicas comunitarias, abiertas y participativas. Los makerspaces, enfocados en la fabricación de elementos que unen lo físico con los tecnológico, mantienen esta filosofía. Y para estimular la creación y la creatividad, un makerspace se basa en 2 pilares fundamentales: herramientas y comunidad.

Herramientas

Un FabLab es un taller completamente equipado donde las personas tienen la oportunidad de fabricar algo, de transformar una idea en un objeto concreto. Son espacios que funcionan como talleres tecnológicos, que por sus dimensiones permiten hacer trabajos a gran escala, pero sobre todo, contienen grandes y costosos equipos.

Suele haber maquinarias para plásticos, para electrónica, para madera, para textil, máquinas para hacer cortes con láser y por chorro de agua, espacios para soldar, impresoras 3D, arduinos, software especializado y programas de diseño en 2D y 3D.

Comunidad

En estos espacios se incentiva la creatividad y se fomenta la creación de comunidad entre personas con inclinaciones STEAM, siglas en inglés que corresponden a ciencias, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas.

En los makerspaces se forma una comunidad de inventores donde los participantes colaboran unos con los otros. A pesar de que a veces hay personal especializado que enseñan cómo se usan las máquinas, y otras se exigen cursos de seguridad básica para manipular determinada maquinaria, por lo general la fuente de información está en el personal allí presente. No tienes que tener conocimientos técnicos previos para poder usar un FabLab; siempre habrá alguien que pueda ayudar, enseñar.

Los makerspaces son espacios donde se fomenta el intercambio tanto de conocimiento y habilidades como de ideas. Es así como nace la sinergia y se fortalece la colaboración.

Espacio

El espacio en sí es otro de los principales puntos fuertes de estos proyectos. Es es lugar donde los inventores encuentran todo lo que necesitan. ¡Como un Disney World para inventores!  Además de las herramientas y la comunidad que se crea, en los fablabs suele darse charlas, clases o actividades corporativas, siempre basados en la experiencia como motor de aprendizaje.

Además, son espacios para que la gente se sienta cómoda y se relacione. Por lo general hay grandes mesas y espacios compartido para estimular la socialización y colaboración entre los participantes, además de café o similares y cocina.

¿Cómo funciona un FabLab?

Respecto al funcionamiento de un hackerspace, los hay de todo tipo. Hay makerspaces con y sin fines de lucro. Puede ser una empresa privada o funcionar como una asociación, donde los miembros tienen acceso al espacio y recursos cambio de una cuota; puede ser de acceso público, o estar en un campus, en una biblioteca, en un centro cultural.

Algunos ejemplos de makerspaces reconocidos son:

  • TechShop, cadena de makespaces en EE.UU. con fines comerciales;
  • FabLabs, de FabFoundation;
  • Men’s Sheds, que tiene más de 1000 espacios, la mayoría de ellos en Australia y países de Europa;
  • Noisebridge, una iniciativa norteamericana inspirada en experiencias europeas, abierta 24/7.

¿Por qué son tan importantes los FabLabs y Makerspaces?

Son una fuente de desarrollo económico y tecnológico

Como bien lo explica el profesor Neil Gerschenfeld, del MIT, estamos en la era de la fabricación digital, y es una oportunidad de desarrollo tan importante como la que fue la revolución industrial, que no se puede dejar pasar.

Para emprender y crear algo exitoso hay que hacer. Los makerspaces permiten hacer cosas concretas basadas en la producción digital, reduciendo significativamente los costos de producción. Con la misma inversión que unas pocas empresas realizan para crear uno o dos prototipos, en un fablab se pueden desarrollar miles de prototipos. Esta posibilidad de ir trabajando y adaptando las ideas a la vez sin que eso implique una gran inversión de tiempo y dinero es una de las claves del prototipado rápido.

Pero además, cualquiera puede probar su idea en los hackspaces. No solo hacen más sencillo crear un prototipo sino que multiplican la cantidad de proyectos ideados por miles de personas. De los makerspaces salen miles de ideas innovadoras. Más ideas significan más prototipos, más posibilidades de desarrollo, más opciones de que surja algo interesante y con potencial.

Desarrollan la creatividad y el aprendizaje

Un makerspace es el lugar soñado por cualquier inventor, es el lugar donde las ideas se hacen realidad. Y no solo por las maquinarias, sino porque el estímulo de los demás resulta fundamental a la hora de desarrollar el potencial creativo de las personas.

Necesitamos hackerspaces para darle a la gente la posibilidad de experimentar y ver cómo se concretan los productos de su imaginación. Se trata de que puedan plasmar su gran idea en la tecnología.

Recordemos que la creatividad es uno de los valores más importantes y en ocaciones menos valorados. Hay que trabajar para desarrollarlo, alimentarlo y darle alas. Las áreas STEAM son, hoy por hoy, el sector que más potencial tiene y puede cambiar el rumbo de una sociedad. Muchas de las industrias con mayor potencial de desarrollo están en este sector, y solo existen gracias a la unión entre arte, creatividad, ciencias y tecnología.

Junto con el desarrollo de la creatividad, los hackerspaces también son una excelente oportunidad para aprender haciendo, de prueba y error, de colaboración con otras personas y networking. También allí se aprenden cosas y adquieren nuevas habilidades movidas por la pasión y la imaginación.

Permiten desarrollar soluciones locales y personales

En un momento en que todo se globaliza, no podemos perder de vista el enfoque local.

Las grandes empresas multinacionales proveen una serie de productos genéricos que la gente busca, pero siempre hay circunstancias locales que hacen necesario o deseable otro tipo de productos que de soluciones a problemas puntuales y concretos.

Gracias a los FabLabs, cualquiera puede resolver esto de forma económica y accesible, creando soluciones a medida para necesidades específicas, con herramientas sofisticadas, pero sin tener que contar con la infraestructura de una gran empresa para poder crear un prototipo.

En otras palabras, los makerspaces ponen el poder en manos de la gente, como dijo Bilal Ghalib, impulsor del HackerSpace Iraquí. Se trata de espacios preparados para el DIY a la enésima potencia

H3, un estímulo local para los inventores y creadores

Antes de pensar en incubadoras o aceleradoras, hay que tener un producto, un prototipo, para incubar o acelerar. Sin embargo, éstas surgen ante la imposibilidad de las universidades de formar emprendedores con las aptitudes necesarias para emprender, y de generar espacios donde estas ideas puedan prosperar y concretarse.

Las universidades deberían tener espacios donde estimular el aprendizaje que se da en los makerspaces y donde se puedan crear prototipos en base a las ideas más diversas y experimentar. Porque esta base práctica es esencial en el camino de un startup: las que más éxito tienen suelen estar basadas en investigación y producción, no solo en ideas abstractas.

Ojalá llegue el día en que nuestras universidades cuenten con fablabs para experimentar y crear, que también tengan espacios de incubadoras y aceleradoras para trabajar sobre los prototipos, y que trabajen junto a inversores, ángeles y mentores para consolidar los emprendimientos prometedores.

Mientras tanto, existen iniciativas locales para dar forma a este entorno de trabajo creativo, multidisciplinario. Son espacios, como H3 Tech Conference, pensados para estimular la colaboración y generar comunidad entre creativos e innovadores de perfiles diversos, como los hackers, hustlers y hipsters (el perfil STEAM).

¿Ya sabes qué te gustaría hacer? Hazlo!

 

Por Carlos R. Cobian
Twitter: @cobianmedia
Facebook: Cobianmedia
Inspirado en el artículo de Mawuna Remarque Koutonin.

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